PÁRSEL
Teníamos muchas ganas de iniciar esta investigación sobre las lenguas artificiales, que suelen pasar desapercibidas, hasta nosotras desconocíamos este gran universo de fantasía que parece extenderse a la vida real. Se nos hace un poco surrealista pensar que alguien saque desde cero de su exclusiva imaginación algo tan complejo y grandioso como una lengua con toda una gramática, fonética, morfosintaxis, un rico léxico,... Para nosotras es algo digno de admirar y por ello estamos muy contentas de compartir con vosotros este curioso estudio de algunas de ellas.
Hemos pensado que lo más acertado es comenzar a indagar por una saga conocida mundialmente, y que por muchos años que pasen, sigue siendo hoy en día popular y muy querida. Quizás os suene la famosa historia de aventuras de un joven aprendiz en la escuela de magia Hogwarts. La fantástica saga de Harry Potter fue escrita por la autora británica Joanne Kathleen Rowling (1965).
Nuestro protagonista deberá enfrentarse al malvado Lord Voldemort. En la saga encontramos una de las lenguas artificiales que vamos a tratar: el pársel o ‘lengua de serpientes’. Su hallazgo se atribuye al alquimista Paracelso. Según este, la lengua pársel dataría del siglo XVI, a pesar de que ya existiesen hablantes en tiempos más antiguos, como el propio Salazar Slytherin. Hablar pársel es una de las cualidades que poseía nuestro villano y que traspasa a Harry inconscientemente la noche en la que intentó matarle. Por ello, el pársel se convierte en un elemento esencial de la trama.
El término “pársel” fue utilizado originariamente para referirse a personas que tenían problemas en el labio, algo semejante a un labio leporino. Por otro lado, este término puede interpretarse como un neologismo morfológico creado por la autora para enriquecer el argumento de la novela.
Para nuestra sorpresa, Rowling no creó la gramática y léxico de esta lengua artificial para sus novelas. Fue Francis Nolan, profesor de la Universidad de Cambridge, quien desarrolló el pársel para las adaptaciones cinematográficas de Harry Potter. Siguió tres normas:
1) debía imitar los silbidos que emiten las serpientes
2) tenía que ser apropiado y “fácil” de pronunciar por los actores
3) pretendía provocar cierta desconfianza y terror al ser escuchado
Para la elaboración del pársel, Nolan toma como referencia tanto lenguas naturales (entre ellas el galés, el euskera o el estonio) como lenguas inventadas (destaca el Ithkuil).
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