¡HOLA LENGÜEROS!
Bueno, para ahorraros el trabajo de que lo busquéis os lo vamos a explicar: una lengua artificial es una construcción semiótica diseñada expresamente para satisfacer determinados objetivos que las lenguas naturales, constreñidas histórica y culturalmente, no pueden alcanzar, es decir, hay ocasiones en la que las lenguas naturales no satisfacen las necesidades de un autor que está creando su mundo ficticio, por lo tanto, concebirá su propia lengua intentando, de esta manera, formalizar una gramática exclusiva para ese nuevo mundo.
A la hora de traducir, estas lenguas deben ser tratadas con la misma importancia y cuidado que una lengua común; pero ¿en qué sentido? ¿Acaso se deben de traducir estas lenguas de igual manera que el resto? Pues bien, a la hora de enfrentarse a estas lenguas artificiales los traductores deberán aprender la lengua en cuestión en profundidad para poder transmitir la esencia que el creador ha intentado plasmar mediante la construcción de tal lengua, de otra manera la escena a traducir no cargaría con el mismo trasfondo y la finalidad de estas lenguas artificiales se perdería por completo.
Este particular fenómeno lingüístico es más común de lo que puede parecer en un principio. Estamos seguras de que a más de uno le sonara el Pársel, la famosa lengua de las serpientes de la saga Harry Potter; el sindarín, la lengua élfica de la saga del Señor de los anillos; o el Na’vi, la lengua creada para las películas de Avatar... Como estos hay muchísimos casos más que pasaremos a analizar en más profundidad próximamente... 🔜
¿Alguna vez se os ha ocurrido inventaros vuestra propia lengua? ¿Conocéis alguna? ¡Dejádnoslo en los comentarios y os leemos! 😀
Bibliografía:
Galán Rodríguez, C. (2018). Género, sexo y lenguas artificiales. [en línea] disponible en https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6873352 [consulta: 23 febrero 2023]


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